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Cómo redactar la justificación de una aportación científica en los sexenios

Guía práctica para redactar correctamente la justificación de una aportación científica en los sexenios, explicando qué incluir en cada apartado y cómo alinearlo con el baremo de evaluación.

6 min. lectura
Redacción de la justificación de una aportación científica en los sexenios

Introducción

Una vez entendido qué es y qué no es la justificación de un sexenio de investigación, el siguiente paso, y uno de los más delicados, es redactar correctamente la justificación de cada aportación científica.

En la práctica, muchas evaluaciones negativas no se deben a la falta de méritos científicos, sino a dificultades a la hora de explicar de forma clara y estructurada el valor de una aportación concreta dentro del marco del baremo. La redacción de estos textos exige un enfoque distinto al de la escritura científica habitual.

En este artículo abordamos cómo redactar la justificación de una aportación científica en los sexenios, qué debe incluir cada apartado y cómo adaptar el contenido al lenguaje y expectativas de la evaluación.

Para una visión general sobre el papel de la justificación en el sexenio y los errores más habituales, puede consultarse la guía previa:
Cómo justificar correctamente un sexenio de investigación


Qué se entiende por “aportación” en el contexto del sexenio

En el contexto de los sexenios, una aportación no es simplemente una publicación científica más. Cada aportación se evalúa de manera individual, atendiendo a su relevancia, impacto y adecuación a los criterios del comité correspondiente.

Esto implica que:

  • Cada artículo, libro o contribución debe defenderse por sí mismo.
  • No todas las aportaciones deben justificarse de la misma forma.
  • El peso de una aportación no depende solo del medio de publicación, sino de cómo se argumenta su valor.

Un error frecuente es aplicar una justificación estándar a todas las aportaciones. Este enfoque suele dar lugar a textos genéricos que no ayudan al evaluador a identificar claramente la relevancia de cada contribución.


Antes de redactar: trabajo previo imprescindible

Antes de escribir la justificación de una aportación, conviene dedicar tiempo a un trabajo previo que facilite una redacción clara y coherente.

Algunas preguntas clave que conviene responder antes de escribir son:

  • ¿Cuál es el mensaje central de esta aportación?
  • ¿Qué aspecto de su valor científico conviene destacar?
  • ¿Qué indicadores son realmente relevantes en este caso?
  • ¿Existe algún punto sensible (autoría, tipo de revista, contexto) que deba explicarse con mayor cuidado?

Este análisis previo permite evitar textos improvisados y ayuda a enfocar la justificación hacia los aspectos que realmente interesan al comité evaluador.


Estructura recomendada para redactar la justificación de una aportación científica

Aunque los formatos pueden variar según el área, una justificación bien estructurada suele incluir los siguientes elementos.

Identificación y contexto de la aportación

En este apartado deben incluirse los datos básicos de la aportación y su encaje en el periodo evaluable. No se trata de repetir información ya disponible, sino de situar rápidamente al evaluador.

Conviene evitar descripciones excesivamente largas o puramente formales.


Relevancia científica de la aportación

Aquí debe explicarse por qué la aportación es significativa dentro de su campo. No basta con afirmar que es relevante; es necesario explicar en qué sentido lo es.

Una buena práctica es relacionar la aportación con:

  • Problemas o líneas de investigación reconocidas.
  • Avances metodológicos o conceptuales.
  • Aplicaciones o implicaciones relevantes.

El objetivo es facilitar al evaluador la comprensión del valor científico sin necesidad de interpretar el artículo en detalle.


Impacto e indicadores

Cuando existan indicadores objetivos (indexación, citas, difusión), deben presentarse de forma contextualizada, evitando listados sin explicación.

Algunas recomendaciones:

  • Explicar brevemente qué indican esos valores.
  • Evitar comparaciones innecesarias.
  • No sobredimensionar indicadores secundarios.

El impacto debe entenderse como un apoyo a la relevancia científica, no como su sustituto.


Contribución específica del autor

En trabajos colectivos, este apartado es especialmente importante. El evaluador debe poder identificar con claridad cuál ha sido la contribución del solicitante.

Conviene:

  • Ser específico, pero conciso.
  • Evitar fórmulas genéricas.
  • Explicar el papel desempeñado en el diseño, desarrollo o análisis del trabajo.

Una explicación clara de la autoría reduce significativamente la ambigüedad en la evaluación.


Adecuación al baremo de evaluación

Finalmente, resulta útil establecer una relación explícita entre la aportación y los criterios del baremo aplicable.

Esto no implica copiar el baremo, sino utilizar su lenguaje y estructura para facilitar la lectura y comprensión por parte de la comisión.


Qué evitar al redactar la justificación de una aportación

Algunos errores frecuentes que conviene evitar son:

  • Copiar o reformular el abstract del artículo.
  • Utilizar un lenguaje excesivamente técnico sin adaptación.
  • Dar por hecho que el evaluador conoce el contexto específico del trabajo.
  • Mezclar indicadores con valoraciones subjetivas sin diferenciarlos.
  • Repetir información idéntica en varias aportaciones.

Estos problemas suelen restar claridad y dificultar la evaluación, incluso cuando la aportación es sólida.


Revisión final: comprobar que la justificación funciona

Antes de dar por finalizada la justificación de una aportación, conviene realizar una revisión crítica del texto.

Algunas preguntas útiles son:

  • ¿Se entiende la aportación sin necesidad de leer el artículo?
  • ¿Se identifica rápidamente su relevancia y contribución?
  • ¿Existe coherencia con el resto de la memoria del sexenio?

Esta revisión ayuda a detectar problemas de claridad o estructura que pueden corregirse fácilmente antes de la presentación.


Apoyo en la redacción y revisión de las justificaciones

La preparación de la justificación de cada aportación requiere tiempo y atención al detalle. Existen herramientas de apoyo, como Sexenios IA, pensadas para facilitar la estructuración de estos textos, revisar su coherencia y reducir el tiempo dedicado a tareas repetitivas, siempre como complemento al criterio experto del investigador.


Conclusión

Redactar correctamente la justificación de una aportación científica es uno de los aspectos más críticos del proceso de solicitud de sexenios.

Un enfoque sistemático, una estructura clara y una redacción alineada con el baremo no garantizan el resultado, pero sí mejoran de forma significativa la calidad de la memoria presentada y reducen el riesgo de evaluaciones negativas por cuestiones formales o interpretativas.

Dedicar tiempo a este proceso es, en muchos casos, una inversión clave durante el periodo de preparación del sexenio.