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Cómo justificar correctamente un sexenio de investigación

Guía práctica para entender cómo redactar correctamente la justificación de un sexenio de investigación, evitar errores habituales y presentar las aportaciones de forma clara y coherente.

5 min. lectura
Documentación y preparación de la justificación de un sexenio de investigación

Introducción

En la preparación de los sexenios de investigación, una parte importante del esfuerzo se dedica a explicar adecuadamente los resultados científicos ya obtenidos. En concreto, la redacción de la justificación de las aportaciones suele convertirse en uno de los aspectos más exigentes del proceso de evaluación.

En muchos casos, los méritos existen y son sólidos desde el punto de vista científico. Sin embargo, presentarlos de forma clara, coherente y alineada con los criterios de evaluación no siempre resulta sencillo. El problema no suele estar en el contenido, sino en cómo se estructura y se comunica dentro del marco administrativo del sexenio.

El objetivo de esta guía es ofrecer una visión práctica sobre cómo abordar la justificación de un sexenio de investigación, aclarando qué se espera de estos textos justificativos, qué errores conviene evitar y cómo organizar el trabajo para hacerlo de forma más eficiente.


Qué es exactamente la justificación del sexenio (y qué no es)

La justificación del sexenio no es un resumen del artículo científico, ni una copia del abstract, ni una enumeración de resultados. Tampoco es un currículum vitae ni un listado de méritos sin contextualizar.

Se trata de textos técnico-administrativos cuyo propósito principal es facilitar la evaluación de las aportaciones presentadas. Para ello, la justificación debe:

  • Explicar la relevancia científica de cada aportación.
  • Poner en contexto su impacto dentro del área correspondiente.
  • Aclarar la contribución específica del solicitante, especialmente en trabajos colectivos.
  • Ajustarse a la estructura y lenguaje que exige el baremo.

Entender esta diferencia es clave. Una buena publicación no se defiende sola si no se explica correctamente dentro del marco de evaluación.


Qué evalúa realmente la comisión al leer una justificación

Aunque los criterios oficiales son públicos, en la práctica la evaluación no se basa únicamente en indicadores objetivos. La comisión también valora aspectos como:

  • La claridad en la exposición.
  • La coherencia entre los distintos apartados de la memoria.
  • La adecuación del contenido al área y subárea de evaluación.
  • La ausencia de contradicciones o ambigüedades.
  • La facilidad para identificar rápidamente la aportación y su valor.

Una justificación bien redactada reduce el esfuerzo interpretativo del evaluador. No se trata de convencer, sino de explicar con precisión y orden, evitando que el evaluador tenga que reconstruir la información a partir de fragmentos dispersos.


Estructura habitual de una buena justificación

Aunque puede haber variaciones según el área, una justificación clara suele responder, de forma explícita o implícita, a las siguientes cuestiones:

  1. Identificación de la aportación
    Datos básicos de la publicación y su encaje en el periodo evaluable.

  2. Relevancia científica
    Por qué esta aportación es significativa dentro de su campo.

  3. Impacto
    Indicadores objetivos cuando existan (indexación, citas, difusión), contextualizados adecuadamente.

  4. Contribución del autor
    Especialmente importante en trabajos colectivos: qué parte corresponde al solicitante.

  5. Adecuación al baremo
    Relación explícita con los criterios de evaluación aplicables.

El reto no suele ser conocer estos elementos, sino integrarlos de forma coherente y no redundante.


El principal reto: traducir el artículo científico al lenguaje de la justificación

Uno de los puntos que más dificultades genera es la necesidad de “traducir” el contenido científico del artículo al formato de la justificación.

El artículo científico:

  • Está dirigido a especialistas.
  • Usa un lenguaje técnico propio del área.
  • Da por supuestos muchos conocimientos del lector.

La justificación del sexenio:

  • Está dirigida a una comisión evaluadora con tiempo limitado.
  • Exige un lenguaje más directo y estructurado.
  • Requiere explicitar aspectos que en el artículo se sobreentienden.

Este cambio de registro no es trivial. Copiar fragmentos del artículo o reformularlos ligeramente suele dar lugar a textos poco claros o poco alineados con el baremo.


Errores frecuentes en la justificación del sexenio

Algunos errores habituales son:

  • Repetir información del artículo sin contextualizarla.
  • No explicar de forma explícita la contribución individual en trabajos colectivos.
  • Mezclar indicadores objetivos con valoraciones subjetivas sin diferenciarlos.
  • Dar por hecho que el evaluador conoce el contexto específico del trabajo.
  • Presentar inconsistencias entre distintos apartados de la memoria.

En la mayoría de los casos, estos errores no se deben a falta de mérito, sino a problemas de estructura, enfoque y revisión.


Cómo abordar la justificación de forma más eficiente

Preparar la justificación del sexenio requiere tiempo, pero ese tiempo puede optimizarse si se aborda con un enfoque sistemático:

  • Definir previamente la estructura de cada justificación.
  • Separar claramente el contenido científico de la explicación evaluativa.
  • Revisar la coherencia global del documento, no solo cada apartado por separado.
  • Evitar tareas repetitivas que no aportan valor añadido.

Herramientas como Sexenios IA están pensadas para ayudar en esta fase: facilitar la estructuración, revisar la coherencia del texto y reducir el tiempo dedicado a tareas mecánicas, sin sustituir en ningún momento el criterio experto del investigador.


Conclusión

La justificación del sexenio no es un trámite menor ni una simple formalidad. Es un elemento clave del proceso de evaluación y merece un enfoque específico, distinto al de la producción científica en sí.

Una justificación clara, bien estructurada y alineada con el baremo no garantiza el resultado, pero sí reduce significativamente el riesgo de evaluaciones negativas por motivos formales o interpretativos.

Dedicar tiempo a entender cómo funciona la justificación y cómo presentarla de forma eficaz es, en muchos casos, una inversión que marca la diferencia.