Cómo repartir correctamente la información entre resumen e indicios en el sexenio
Guía práctica para entender cómo repartir correctamente la información entre el resumen y los indicios en la justificación de una aportación para los sexenios de investigación, alineándolo con el baremo.

Introducción
Una de las dudas más habituales al preparar la solicitud de sexenios de investigación es cómo repartir la información entre los dos textos principales de cada aportación: el resumen y los indicios o narrativa, ambos con un límite de 4000 caracteres.
La confusión es comprensible. El formulario no siempre ayuda, el baremo utiliza un lenguaje amplio y, además, muchos investigadores parten del abstract del artículo o de modelos ajenos que no siempre encajan bien en su caso.
El resultado suele ser uno de estos escenarios: repetir información, dejar aspectos importantes poco claros o no aprovechar todo el espacio disponible. En este post repasamos qué función cumple cada apartado, qué suele funcionar mejor en la práctica y cómo repartir la información de forma coherente y alineada con el baremo.
Qué función tiene realmente cada apartado
Antes de decidir qué incluir en cada campo, conviene entender para qué sirve cada uno desde el punto de vista de la evaluación.
El resumen (4000 caracteres)
El resumen no es el abstract del artículo, ni una simple reformulación del mismo. Su función es ofrecer una explicación clara y estructurada de la aportación, adaptada al contexto de la evaluación del sexenio.
En el resumen suele encajar bien:
- El objeto de la investigación y el problema abordado.
- La aportación principal al área de conocimiento.
- El grado de originalidad, innovación o prioridad temática.
- La aportación metodológica, cuando sea relevante.
- La contribución del autor, especialmente en trabajos colectivos.
En la práctica, el resumen responde a una pregunta fundamental:
qué es esta aportación y qué aporta al conocimiento dentro de su área.
Los indicios o narrativa (4000 caracteres)
La narrativa o indicios cumplen una función distinta. Aquí se contextualiza y se justifica la relevancia de la aportación desde el punto de vista evaluativo.
En este apartado suele ser más adecuado incluir:
- Impacto científico: citas recibidas, uso de la aportación, relevancia del medio.
- Calidad del medio de difusión (indexación, posición relativa, prestigio).
- Impacto social, cuando proceda.
- Contribución a la ciencia abierta (acceso abierto, datos, software).
- Cualquier información adicional que refuerce la valoración según el baremo.
Este texto responde más bien a la pregunta:
por qué esta aportación merece una valoración positiva según los criterios de evaluación.
Una estrategia habitual que suele funcionar bien
No existe una única forma correcta de repartir la información, y hay investigadores que han tenido éxito estructurando los textos de maneras diferentes. Dicho esto, una estrategia bastante habitual y coherente es la siguiente:
-
Resumen: centrado en la aportación intelectual
(contribución al conocimiento, originalidad, metodología y autoría). -
Indicios / narrativa: centrado en la evaluación del impacto y la calidad
(indicadores, medio de difusión, citas, impacto y ciencia abierta).
Este reparto permite que el resumen actúe como una síntesis completa de la aportación, mientras que la narrativa se utiliza para demostrar su valor evaluable mediante evidencias.
La contribución del autor y el uso de CRediT
Uno de los puntos que más dudas genera es dónde y cómo explicar la contribución individual del autor en trabajos colectivos.
Siempre que sea posible, resulta recomendable describirla de forma clara y proporcionada, evitando fórmulas genéricas. El propio baremo sugiere alinearse con la taxonomía CRediT (Contributor Roles Taxonomy) para este fin.
En la práctica, suele encajar bien incluir esta información en el resumen, como parte de la explicación de la aportación, indicando de forma explícita el papel desempeñado (conceptualización, metodología, análisis, redacción, etc.).
Este enfoque facilita la comprensión por parte de la comisión evaluadora, reduce ambigüedades y aporta un marco estandarizado para valorar adecuadamente la autoría.
Errores frecuentes al repartir la información
Algunos errores habituales que conviene evitar son:
- Convertir el resumen en un relato cronológico del artículo, siguiendo su estructura interna, en lugar de priorizar los aspectos evaluables según el baremo.
- Convertir el resumen en un abstract técnico poco adaptado al baremo.
- Trasladar la totalidad de los apartados evaluables del baremo en la narrativa, dejando el resumen como un texto genérico o poco informativo.
- No dejar clara la contribución personal en trabajos colectivos.
- Tratar cada aportación como un bloque aislado, sin coherencia con el conjunto de la solicitud.
En muchos casos, estos problemas no se deben a falta de méritos, sino a una mala distribución de la información disponible.
La importancia de la coherencia entre resumen e indicios en el conjunto de la solicitud
Aunque cada aportación se evalúa de forma individual, en la práctica la comisión lee el conjunto de la solicitud como un todo. Esto implica que la coherencia entre los distintos resúmenes e indicios es un aspecto más relevante de lo que suele pensarse.
Un error frecuente es redactar cada aportación de manera completamente independiente, sin revisar después cómo encajan entre sí los textos. Esto puede dar lugar a:
- Repeticiones innecesarias entre aportaciones.
- Falta de coherencia en la forma de presentar y contextualizar los indicadores.
- Diferentes niveles de detalle sin una lógica clara.
- Incoherencias en la manera de describir la contribución personal.
Es lógico que distintas aportaciones utilicen indicadores diferentes, en función de su tipo de impacto (científico, social o en ciencia abierta). Lo relevante no es que sean los mismos, sino que estén bien justificados, contextualizados y explicados de forma consistente a lo largo de la solicitud.
Por este motivo, además de repartir correctamente la información entre resumen e indicios dentro de cada aportación, resulta muy recomendable realizar una revisión global del conjunto de textos antes de la presentación final.
Esta revisión conjunta permite comprobar que:
- El nivel de detalle es homogéneo.
- La terminología utilizada es consistente.
- Los indicadores se presentan de forma clara y comparable.
- La contribución del investigador queda bien identificada a lo largo de toda la solicitud.
Dado que cada aportación dispone de dos textos independientes (resumen e indicios), ambos con un límite de 4000 caracteres, esta coherencia global contribuye a que la evaluación sea más clara y menos ambigua.
Contar con herramientas que ayuden a estructurar y revisar el conjunto de las aportaciones puede resultar útil, especialmente cuando se manejan varios textos largos y criterios distintos. Plataformas como Sexenios IA están pensadas para apoyar este proceso, facilitando la organización de la información y la revisión de coherencia, siempre como complemento al criterio del investigador.
Conclusión
El resumen y los indicios no son dos espacios intercambiables, sino dos piezas complementarias de la justificación de cada aportación. Entender qué función cumple cada una permite aprovechar mejor los 4000 caracteres disponibles y presentar la información de forma más clara y evaluable.
No hay una única estructura válida, pero sí un principio general: todo aquello del baremo que sea relevante y aplicable a cada aportación debe aparecer, en el lugar donde mejor se entienda.
Dedicar tiempo a pensar este reparto suele marcar la diferencia entre una justificación confusa y una que facilita el trabajo de la comisión evaluadora.