Radiografía de la convocatoria de sexenios 2025: qué hemos aprendido
Análisis de los patrones y dudas más frecuentes observados durante la convocatoria de sexenios 2025 y algunas reflexiones útiles para futuras solicitudes.

Introducción
Cada convocatoria de sexenios genera las mismas preguntas entre los investigadores: cómo elegir las aportaciones, cómo redactar el resumen o cómo presentar los indicios de forma adecuada.
La convocatoria ANECA de sexenios de investigación de 2025 ha cerrado con una cifra significativa: más de 15.600 solicitudes entre personal funcionario y personal laboral.
Detrás de ese número hay semanas de trabajo de miles de investigadores revisando sus publicaciones, seleccionando aportaciones y preparando la justificación de cada una de ellas.
Durante este periodo se repiten muchas de las dudas habituales que aparecen cada año al preparar una solicitud. Más allá de cada caso concreto, es posible identificar algunos patrones bastante claros en la forma en que se estructuran las aportaciones.
Este artículo recoge algunas observaciones que pueden resultar útiles para entender mejor el proceso y preparar futuras convocatorias.
El problema casi nunca es la calidad científica
Una idea que aparece con frecuencia es pensar que las dificultades al preparar un sexenio se deben a falta de méritos.
En la mayoría de los casos no es así.
Muchos investigadores cuentan con publicaciones sólidas, con impacto y en buenos medios de difusión. Sin embargo, cuando surgen dudas suelen estar en otro punto: cómo traducir esos resultados científicos al lenguaje evaluable del baremo.
El reto no suele estar en la investigación en sí, sino en cómo explicar adecuadamente la aportación dentro del formato del sexenio.
El resumen se confunde a menudo con el abstract
Uno de los errores más habituales es utilizar directamente el abstract del artículo como resumen de la aportación.
Es comprensible: el abstract ya sintetiza el trabajo científico. Sin embargo, el resumen del sexenio tiene una función distinta.
Mientras que el abstract explica qué se ha hecho en el estudio, el resumen del sexenio debe explicar qué aporta esa investigación al área de conocimiento.
Este cambio de enfoque, aunque pueda parecer pequeño, puede modificar significativamente cómo se interpreta la aportación dentro del proceso de evaluación.
La contribución personal sigue siendo un punto crítico
En trabajos con varios autores, explicar claramente la contribución individual del investigador sigue siendo una de las partes más delicadas.
Cuando el papel del autor no queda bien definido, la comisión evaluadora tiene que interpretarlo. Y cuanto más tenga que interpretar, mayor es el riesgo de que la aportación se entienda peor de lo que realmente es.
Por este motivo, cada vez es más habitual recurrir a marcos estructurados como la taxonomía CRediT, que permite describir de forma más precisa la participación en el trabajo (conceptualización, metodología, análisis, redacción, etc.).
Los indicadores necesitan contexto
Otro patrón frecuente es presentar indicadores bibliométricos sin explicación adicional.
Las cifras ayudan, pero por sí solas dicen poco si no se contextualizan dentro del área de conocimiento, el momento de publicación o el tipo de aportación. Un número absoluto de citas, por ejemplo, puede interpretarse de forma muy distinta según la disciplina o los años transcurridos desde la publicación.
Siempre que sea posible, resulta preferible utilizar indicadores normalizados, que permiten comparar el impacto relativo de una publicación dentro de su campo y su año de publicación.
Más que acumular indicadores, suele ser más eficaz seleccionar algunos indicadores relevantes y explicar brevemente qué significan dentro del área de investigación y del contexto evaluado.
La solicitud se evalúa aportación por aportación, pero también como un conjunto
En la práctica, cada aportación del sexenio se analiza de forma individual, pero la comisión evaluadora no deja de construir una visión global del perfil investigador a partir del conjunto de las cinco aportaciones.
Por este motivo, conviene evitar algunos problemas frecuentes:
- Repeticiones innecesarias entre aportaciones, especialmente en la explicación del contexto o de la línea de investigación.
- Descripciones demasiado similares de la contribución del autor en todos los trabajos.
- Falta de relación entre las distintas aportaciones presentadas.
Siempre que sea posible, resulta recomendable que el conjunto de las aportaciones muestre una trayectoria investigadora reconocible: continuidad en una línea de trabajo, desarrollo progresivo de una temática o contribuciones complementarias dentro de un mismo ámbito.
No se trata de forzar una narrativa artificial, sino de ayudar a que la comisión pueda entender con claridad cómo se relacionan entre sí las aportaciones presentadas y qué papel desempeña cada una dentro del perfil investigador.
Conclusión
La convocatoria de sexenios es un proceso exigente tanto para los investigadores como para las comisiones evaluadoras. Detrás de cada solicitud hay años de trabajo científico que deben condensarse en unas pocas aportaciones y en un espacio limitado de explicación.
La experiencia de esta convocatoria confirma algo que aparece con frecuencia: la diferencia entre una solicitud sólida y una que genera dudas muchas veces no está en los méritos, sino en cómo se presentan.
Cuestiones como la forma de redactar el resumen, explicar la contribución personal, contextualizar los indicadores o mostrar una trayectoria investigadora coherente pueden influir de manera significativa en cómo se interpreta una aportación.
Por este motivo, dedicar tiempo a estructurar bien la solicitud y revisar el conjunto de las aportaciones desde una perspectiva evaluativa suele ser una de las inversiones más valiosas al preparar un sexenio.
Analizar estos patrones y errores habituales puede ayudar a afrontar futuras convocatorias con mayor claridad y evitar problemas que, en muchos casos, no tienen que ver con la calidad científica del trabajo realizado.
Nota final
Durante esta convocatoria hemos intentado aportar nuestro pequeño granito de arena simplificando parte de este proceso con herramientas que ayudan a organizar las aportaciones, recuperar métricas y estructurar los textos de forma más clara.
Existen herramientas como Sexenios IA pensadas para apoyar este trabajo, siempre como complemento al criterio del investigador y nunca como sustituto.