Errores habituales al redactar la justificación de un sexenio (y cómo evitarlos)
Análisis práctico de los errores más comunes al redactar la justificación de un sexenio de investigación y recomendaciones claras para evitarlos y facilitar la evaluación.

Introducción
En la preparación de los sexenios de investigación, uno de los momentos más delicados llega cuando toca redactar la justificación de las aportaciones. En muchos casos, los méritos existen y son sólidos desde el punto de vista científico, pero el resultado de la evaluación no siempre refleja esa calidad.
Con frecuencia, el problema no está en la aportación en sí, sino en cómo se explica y se presenta dentro del marco del baremo. A continuación se recogen algunos de los errores más habituales en la redacción de la justificación del sexenio y cómo evitarlos.
Error 1: Confundir la justificación con un resumen del artículo
Uno de los errores más frecuentes es copiar o reformular el resumen del artículo científico. Aunque el trabajo sea excelente, la comisión no evalúa el artículo como tal, sino la justificación de su relevancia y adecuación a los criterios establecidos.
El lenguaje del artículo científico está dirigido a especialistas, mientras que la justificación debe facilitar la lectura evaluativa y permitir identificar rápidamente el valor de la aportación.
Cómo evitarlo:
La justificación debe centrarse en explicar por qué la aportación es relevante, cuál es su contribución dentro del área y cómo encaja en el baremo, más que en detallar resultados técnicos ya recogidos en la publicación.
Error 2: No adaptar el texto al lenguaje del baremo
Es habitual redactar textos muy correctos desde el punto de vista académico, pero poco alineados con lo que realmente se evalúa. El baremo marca qué aspectos deben destacarse y en qué términos deben justificarse.
Cuando la justificación no dialoga con esos criterios, el evaluador tiene que hacer un esfuerzo adicional para interpretar la aportación, lo que puede jugar en contra del solicitante.
Cómo evitarlo:
Antes de redactar, conviene identificar qué apartados del baremo aplica a cada aportación y estructurar el texto para responder explícitamente a ellos, utilizando un lenguaje claro, evaluativo y directo.
Error 3: No dejar clara la contribución del autor
En trabajos colectivos, asumir que la contribución personal “se entiende” es un riesgo frecuente. La comisión no conoce el reparto interno de tareas ni el contexto del grupo de investigación.
Las formulaciones vagas o genéricas pueden generar dudas innecesarias sobre el papel real del solicitante en la aportación.
Cómo evitarlo:
Explicar de forma concreta y proporcionada cuál ha sido la contribución del autor, sin exageraciones, ambigüedades ni fórmulas genéricas.
Siempre que sea posible, resulta recomendable alinearse con la taxonomía CRediT (Contributor Roles Taxonomy), tal y como sugiere el propio baremo, para describir de manera clara el papel desempeñado en la aportación (conceptualización, metodología, análisis, redacción, etc.).
Este enfoque facilita la comprensión por parte de la comisión evaluadora, reduce ambigüedades y aporta un marco estandarizado que ayuda a valorar adecuadamente la autoría en trabajos colectivos.
Error 4: Acumular indicadores sin jerarquía ni contexto
Otro error habitual es listar indicadores (cuartiles, citas, índices) sin orden ni explicación. Aunque los datos sean positivos, presentarlos sin contexto puede dificultar su interpretación.
El evaluador necesita entender rápidamente qué indicador es relevante y por qué.
Cómo evitarlo:
Seleccionar los indicadores más significativos, ordenarlos de forma lógica y contextualizarlos brevemente dentro del área de conocimiento y del tipo de aportación presentada. Siempre que sea posible, conviene utilizar indicadores normalizados, excluir las autocitas e indicar de forma explícita por qué esos indicadores son relevantes dentro del área y la categoría evaluada.
No es necesario, ni recomendable, incluir todos los indicadores disponibles. Cada campo tiene sus propios referentes y basta con aquellos que aporten información clara y útil para la evaluación, evitando la acumulación de datos que no añaden valor.
Error 5: No revisar las justificaciones de todas las aportaciones como un conjunto coherente
En la solicitud de sexenios, cada aportación requiere la redacción de dos textos diferenciados (resumen e indicios), con una extensión limitada. Es habitual centrarse en ajustar cada uno de estos textos de forma individual, pero descuidar cómo se leen en conjunto, tanto dentro de una misma aportación como entre las distintas aportaciones presentadas.
La comisión evaluadora no lee estos textos de forma aislada, sino que construye una visión global del perfil investigador a partir de todas las justificaciones. Incoherencias, repeticiones innecesarias o mensajes contradictorios entre resúmenes e indicios pueden dificultar esa lectura global.
Cómo evitarlo:
Revisar todas las justificaciones de forma conjunta, comprobando que los resúmenes y los indicios se complementan entre sí, que no repiten información innecesariamente y que mantienen un discurso coherente a lo largo de todas las aportaciones. Dado el límite de caracteres, es especialmente importante optimizar el espacio disponible y asegurarse de que cada texto aporta información distinta y relevante para la evaluación.
Conclusión
La mayoría de los problemas en la evaluación de los sexenios no se deben a la falta de calidad científica, sino a errores en la forma de presentar y justificar las aportaciones. Una buena justificación no añade méritos nuevos, pero sí hace visibles y comprensibles los que ya existen.
Dedicar tiempo a estructurar correctamente la justificación y revisar el texto con criterio evaluativo puede marcar una diferencia significativa en el resultado final.
Existen recursos y herramientas, como Sexenios IA, pensadas para ayudar a estructurar y revisar este proceso, siempre como apoyo al criterio experto del investigador y nunca como sustituto.